Sobre Sony y su PS5



Ayer Sony celebró un evento, el PS5 Showcase, donde presentó en sociedad la Playstation 5 de manera oficial, con precio y fecha de lanzamiento: la consola saldrá en España el 19 de noviembre a 499 euros en su edición con lector de disco; la que viene sin lector costará 399 euros. En cuanto a los juegos, la media del precio son 79,99 euros. Con dos narices.

El evento fue bastante caótico y algo contradictorio, con más material de juegos ya conocidos, como Demon's Souls Remake o Resident Evil VIII, anuncios de que juegos como Horizon Forbidden West o Spiderman: Miles Morales saldrán también para PS4, y que este último se venderá en dos ediciones, una a 60 euros y otra a 80, que incluye un código para descargar el Marvel's Spiderman de 2018 con mejoras técnicas,  todos sus DLC y más trajes. Sony ha confirmado que más del 90% de juegos de PS4 serán retrocompatibles con PS5, y que también sacará un servicio especial de PS Plus donde se podrá jugar a juegos clásicos de PS4, como Bloodborne, God of War o Uncharted IV (no sabemos si con mejoras o no) de salida. Ha habido también alguna que otra sorpresa, como una edición especial de Devil May Cry 5 con un nuevo personaje controlable, o el anuncio de que el esperadísimo God of War 2 saldrá en 2021.

Por intentar poner algo de orden en este maremágnum, voy a tratar de resumir las líneas maestras que he sacado en claro tras la conferencia.

1.- Sony no estaba preparada para la nueva generación.

Al igual que Microsoft, la compañía nipona ha dejado bien claro que su mutismo hasta la fecha no ocultaba otra cosa que la misma evidencia que sacamos de la americana hace unos días: ninguna de las dos compañías estaba realmente lista para afrontar la nueva generación, y ha quedado más que claro: no hay catálogo first party suficiente ni más alicientes para muchos usuarios que renovar su oxidada (y ruidosa) PS4 por una PS5 donde tendrá que seguir jugando a los mismos juegos de PS4, con alguna que otra mejora de maquillaje superficial.

Es evidente que, al igual que pasa con Xbox Series X, no todo son malas noticias: el catálogo de PS4 retrocompatible suaviza mucho la escasez inicial prevista, el anuncio de PS Plus supone una buena noticia para el que apueste por dicha suscripción (aunque no tanto como el Game Pass en el caso de la competencia, pero en fin), y es evidente que al margen del atractivo de uno o dos juegos de la propia Sony, el gancho real está en juegos third party como Cyberpunk 2077 (cuyo retraso cada vez tengo más claro que está financiado por Sony y Microsoft para que salga de salida con sus nuevas consolas), Assassin's Creed Valhala, Call of Duty Cold War, FIFA 21, y un largo etcétera de consabidas vacas sagradas que, de nuevo, venderán lo que no está escrito.

2.- El mensaje contradice la filosofía de la compañía.

Hasta la fecha, cada vez que Sony anunciaba un cambio de ciclo, lo respetaba. Con matices, con alguna que otra excepción y unas cuantas remasterizaciones en hd, el mensaje era sencillo de entender: durante 5-7 años, tenemos un sistema. Luego cambiamos a otro, de modo que si quieres jugar a nuestro nuevo catálogo, toca cambiar de consola. Algo así habían dicho que harían respecto de PS5, pero todo esto se va al traste cuando anuncian que sus principales juegos first party de 2021 saldrán para PS4. Es necesario recordar que la propia Sony había dicho que estos lanzamientos first party terminarían para PS4 con Ghost of Tsushima.

No es ningún pecado cambiar de opinión, o ver oportunidades de mercado en un parque de consolas que supera los 100 millones, faltaría más. Pero, francamente, ¿os imagináis que en PS3 hubieran salido juegos como Killzone Shadowfall, Infamous Second Son o The Order 1886, por poner solo tres ejemplos de la primera hornada de PS4? Seguro que en tal caso, más de uno y más de dos nos habríamos pensado mucho el salto a una nueva generación que resultaba tan pobre en oferta. No dudo de la estrategia de marketing que todo esto tiene detrás, pero para mí resulta confuso y, lo peor de todo, contradictorio. Anular o difuminar las barreras generacionales es la excusa perfecta para sacar consolas poco alejadas técnicamente de la anterior, cobrándolas a precio de oro. Y hablando de eso,...

3.- El precio de la consola es excesivo.

Se había hablado mucho acerca de la cifra de en torno a 500 euros para el sistema, como así ha sido finalmente, pero no deja de ser llamativo que ese precio no esté justificado por un salto cualitativo  demostrado respecto de PS4. Ver juegos como Final Fantasy XVI y pensar que eso podría salir perfectamente en PS4 es algo que hace sospechar, y mucho, de cuál es el verdadero potencial de una consola que no deja de parecer, a día de hoy, una PS4 más rápida. En realidad no se vio nada, ni se ha visto hasta la fecha, que justifique el salto técnico que, estoy seguro, existe entre ambos sistemas, y precisamente por eso, tener que desembolsar 100 euros más de lo que costó PS4 en su momento se entiende menos de lo que se debería.

4.- El precio de los juegos es un escándalo.

Es conocido también que los catálogos de lanzamiento de las consolas suelen ser poco ilusionantes, salvo casos excepcionales. No es diferente en el caso de una PS5 cuyos juegos iniciales no ilusionan como deberían, y máxime cuando el precio de todos ellos va a rondar los 80 euros. Es una salvajada pedirle a la gente que haga un desembolso de 500 euros, más la televisión a 4K (que costará otros tantos, como poco), más 80 euros del ala por juegos que, francamente, no merecen la pena y mucho menos a ese precio.

No hay ninguna razón, ni una sola, que justifique que juegos menores como los ya mostrados (que recordemos, no dejan de ser en su mayor parte otra cosa que refritos, ports, remakes y expansiones glorificadas), cuesten entre 10 y 20 euros más de media. Ni una sola. Puedo llegar a entender que las compañías quieran aumentar su margen de rentabilidad lo máximo posible, pero esto es demasiado. Pagar 80 euros por un port de Spiderman con un DLC vitaminado es de locos. De locos.

5.- Los juegos de lanzamiento no son ilusionantes.

Entre que la mayor parte de ellos terminará saliendo para PS4 y PC más tarde o más temprano, y que no hay ni uno solo que realmente me haga abrir la boca, mucho me temo que buena parte de esta hornada de lanzamiento va a pasar con más pena que gloria en mi listado personal. Demon's Souls está claro que es el gancho para el jugador hardcore, pero no imagino que Sony espere vender demasiadas consolas con este título, cuya presencia en PC va a hacer bajar mucho sus enteros de cara a su atractivo como exclusiva temporal.

Por su parte, el lanzamiento de God of War 2 debería ser motivo para venirse arriba, pero sinceramente yo no me creeré eso hasta que lo vea en las estanterías. Me parece que 2021 es una fecha excesivamente optimista para un juego del que se espera demasiado como para lanzarlo con prisas, pero es evidente que se convirtió con diferencia en el anuncio de mayor peso del evento; no se puede decir lo mismo de la otra gran sorpresa, un FFXVI cuyas imágenes revelaron que al juego aún le queda mucho, pero mucho, para estar en condiciones de salir a la venta. 

6.- Sony vencerá, como siempre, pero no convence.

Hubo una época en que el lanzamiento de un nuevo sistema venía acompañado de títulos exclusivos que nos hacían alimentar ilusiones y esperanzas en las siguientes generaciones. Momentos tan mágicos como ver Super Mario 64 por primera vez y sentir que hacía envejecer todo lo anterior hasta hacerlo parecer del Pleistoceno Superior es algo que, evidente, cada generación es más complicado de ver, por el enorme avance producido desde entonces.

Sin embargo, de ahí a la tan escasa motivación que produce esta novena generación hay un salto demasiado grande. Entiendo que es muy difícil ofrecer algo que se aleje en exceso de lo ya visto, especialmente en una industria tan, tan conservadora como lo es la del videojuego, pero creo que en este camino se ha perdido buena parte de aquello que hacía que el videojuego estuviera tan por delante del cine, la música o cualquier otro entretenimiento. 

Es evidente que Sony no necesita hacer esfuerzos demasiado grandes para vencer en la próxima generación. A poco que saque dos o tres megatones de aquí a las próximas navidades de 2021 logrará un generoso parque de consolas, volverá a confiar en pelotazos asegurados como Fortnite, FIFA y compañía, y se hartará a vender consolas y juegos, como ha hecho siempre (no en vano sus cuatro sistemas están entre los cinco más vendidos de la historia). Pero eso no significa que vaya a convencerme de que es un digno contendiente de esta nueva lid que empezará en noviembre de 2020.

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